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Mis 5 aplicaciones gratuitas imprescindibles para Android

16/08/2012

Las aplicaciones (apps, de ahora en adelante) son algo muy personal. Alguien pueden estar encantado, por ejemplo, con una app que tenga muchas menos opciones que otra, o aunque no sea tan bonita, mientras cumpla perfectamente con lo que el usuario necesite. Precisamente por eso he elegido ese título, porque de entrada quiero aclarar que son las apps gratuitas que YO considero imprescindibles, lo que no significa que no haya otras equivalentes que sean mejores o que tengan más opciones.

Tampoco voy a mencionar apps archiconocidas (como Instagram), porque no creo que haya alguien que no haya oído nunca hablar de ellas,  o las que vienen por defecto en tu dispositivo Android (como GmailGoogle Maps), por mucho que sean sobresalientes (que lo son).

Aclarado lo anterior, vamos allá:

1. Quickpick. Con ella puedes olvidarte de la ‘Galería’ que viene por defecto en el móvil. Es increíblemente liviana, rapidísima, tiene múltiples opciones de visualización. No tiene parangón con ninguna otra. Estás tardando en instalarla.

2. Twicca. Existen multitud de clientes de Twitter para Android, y desde luego muchos de ellos son bastante más bonitos que éste. También es verdad no te servirá si buscas un cliente que te permita gestionar más de una cuenta. Pero, a pesar de lo anterior, me parece el mejor cliente, y no sólo para Android, que existe para Twitter.

Es gratuito, liviano, rapidísimo, tiene un aspecto sobrio (que no feo), y lo más importante, una cantidad de opciones y de plugins complementarios (y que puedes instalarte en la Play Store) que convierten en una delicia la experiencia tuitera. Enumerar cada una de las múltiples opciones y plugins de este fantástico cliente daría para un post entero, así que lo mejor es que investigues tú mismo, con algo de paciencia al principio, porque pueden llegar a apabullarte.

3. Google Reader

Ahora que parece que no existe otro lector de noticias a parte de Flipboard (o incluso que Google Currents) es un buen momento para reivindicar al ‘viejo’ Reader, en su versión móvil. No es tan bonita como las anteriores, pero es increíblemente ligera, rápida, fácil de manejar, con unas fantásticas opciones para compartir las noticias. Además cuenta con una versión para el navegador, con la que siempre puedes alternarla, siempre de una forma sincronizada.

Esperemos que Google no acabe por abandonarla (como ha ocurrido con Listen), porque algunos pensamos que aún le queda mucha, mucha vida, y no podemos imaginarnos nuestra experiencia 2.0 sin ella.

4. Airdroid

Su (elevadísima) puntuación y la infinidad de comentarios positivos que tiene en la Play Store ya nos indican que no estamos ante una aplicación cualquiera. Es una auténtica maravilla que no me canso de recomendar. Con ella puedes tirar el cable de conexión USB a la basura, directamente.

Efectivamente, es una app para poner en comunión tu Windows, Mac o Linux con tu dispositivo Android sin necesidad de usar cable alguno. Lo único que necesitas es una red WIFI en casa. Abres la app, introduces una dirección web en tu ordenador, y a partir de ahí se abre un universo nuevo. Puedes manejar tu dispositivo móvil con el ordenador, como si fuera un auténtico SO con su propio escritorio, y enviar fotos y canciones de uno a otro, manejar aplicaciones, mensajes, etc. Las opciones son múltiples y variadas. Mejor que investigues tú mismo. Eso sí, para una experiencia plena, recomiendo usar Google Chrome en el ordenador, porque hay algunas opciones que, de momento, sólo están habilitadas para este navegador.

5. Camera 360

Si por lo que sea no te gusta tu app para la cámara que viene por defecto en tu dispositivo Android, ésta es una alternativa perfecta. Puede silenciar el disparo de la cámara; permite añadir mejoras y efectos después del disparo; puedes guardar tus fotos con la máxima resolución que permita tu cámara, y tiene multitud de opciones tanto de disparo como para compartir el resultado. Por si fuera poco, es bonita y elegante.

Disfrútalas. No te arrepentirás.

Solución al problema de la conectividad wifi con Broadcom en Ubuntu 12.04

14/08/2012

Hoy he instalado el flamante Ubuntu 12.04 (32 bits) en un antiguo portátil y todo el proceso de  instalación ha sido rápido y extremadamente sencillo, pero he tenido un problema con la conectividad wifi. Ubuntu ha instalado automáticamente los drivers privativos de Broadcom, y parecía detectar varias redes wifi, menos la mía. No había forma de encontrarla. Esto fue lo que me despistó un poco, pues creía que el driver funcionaba perfectamente, y que tenía sólo un problema con la configuración de mi red inalámbrica.

Buscando por ahí llegué a la conclusión de que efectivamente era un problema de los drivers.

Lo primero que hice fue abrir un terminal y ejecutar:

sudo lspci -v

En los resultados, busqué el ‘Network Controller’ y me salió que mi chip era el Broadcom BCM 4312, por lo que, en el mismo terminal ejecuté lo siguiente:

sudo apt-get remove bcmwl-kernel-source 
sudo apt-get install b43-fwcutter
sudo apt-get install firmware-b43-lpphy-installer

Con esto lo que hemos hecho ha sido desinstalar el controlador anterior y reemplazarlo por otro que funciona perfectamente.

Después lo único que hay que hacer es reiniciar para que funcione.

Esta solución también es válida con el chip BCM 4311 y con algunos otros más de Broadcom.

“¡Oye, que Robbie Williams es un genio!”

23/10/2011

Hace casi dos años, en una merienda con unos amigos, empezó a sonar en la cafetería donde nos encontrábamos una canción de Robbie Williams. Una de las chicas presentes apuntó rápidamente: “- ¡Qué bueno es!”. La cara que puse debió ser muy significativa, porque acto seguido me espetó con fuerza: “-¡Oye, que Robbie Williams es un genio!”. Justo en ese momento, y cuando estaba intentando desarrollar en mi cabeza una respuesta convincentemente razonada, todo el mundo se levantó de la mesa, y se dispuso a salir porque la mayoría tenían que irse ya.

No obstante, desde entonces esa conversación ha venido varias veces a mi mente. Y casi siempre en una doble vertiente: en primer lugar, en relación a la ligereza con la que hoy en día se le concede a alguien el calificativo de ‘genio’, y en segundo lugar, en el funcionamiento de la industria de la música pop, capaz de generar ídolos a una velocidad pasmosa, que olvida, un tiempo después (casi) con la misma rapidez.

Advierto desde ya que este post no va a consistir en una crítica despiadada contra el señor Williams, porque siguiendo aquella máxima de ‘algo tendrá el agua cuando la bendicen’, es indudable que algunas cualidades tendrá un tipo cuya belleza y habilidades vocales están muy por debajo de su enorme éxito y de su abultadísima cuenta corriente.

En mi opinión, se trata de un cantante dotado de una fuerte personalidad, de un carisma indudable, simpático, y que cultiva esa imagen de ‘malote con buen fondo’ que resulta tan irresistible para demasiadas mujeres. Además, no dudo de su capacidad para el trabajo y de tener una predisposición envidiable.

No obstante, ninguna de las características anteriormente citadas son excepcionales. Ni siquiera poco frecuentes. Y muchísimo menos podrían llevarnos a otorgarle el calificativo de ‘genio’. Porque además, ni es compositor, ni tampoco es músico (su habilidad para tocar algún instrumento es desconocida) y es un letrista mediocre, salvo honrosas excepciones.

Lo que diferencia a Robbie de otros cantantes que no triunfaron, y que a su vez lo emparenta con tantas otras estrellas de la música pop que siguieron sus pasos antes y después de él, se reduce a haber tenido la habilidad de estar en el momento y en el lugar adecuado, y de haber sabido rodearse de un equipo (musical y sobre todo de marketing) excelente.

En su época en ‘Take That’, siempre estuvo a la sombra de Gary Barlow, éste sí un compositor y un músico notable, autor de casi todas las canciones del grupo, y ya en solitario, ‘tutelado’ por Guy Chambers, autor de la mayoría de sus canciones como solista. De hecho, finalizada su relación con Chambers, tuvo que volver a reunirse con la banda que le dio la fama, porque sus últimos discos en solitario distaban mucho del éxito de sus comienzos.

Como contraposición a la figura del pop star elevado por algunos a la categoría de ‘genio’, me gustaría recordar la figura del alguien que para mí sí merece, y con todas las letras, ese atributo. Y voy a centrarme en tratar de explicar el porqué. Y no, no voy a remontarme al siglo XIX para hablar de mi adorado Chopin, sino que me centraré en un músico que sigue en activo, a pesar de su avanzada edad: el gran, único e inimitable Ritchie Blackmore. Aunque ya veremos, más adelante, que tan inimitable no ha sido…

Ritchie Blackmore está considerado, unánimamente, como uno de los guitarristas más importantes de la historia de la música, además de uno de los más influyentes. Su gran formación como guitarrista clásico durante su infancia hizo que combinara esas técnicas con las propias del blues y el rock que conoció años después, creando una ‘fusión’ de elementos que ha tenido, a la postre, una influencia vital en el surgimiento de movimientos como el rock progresivo, el heavy metal y el power metal.

Además, en el caso de Blackmore, siempre han convivido las dos acepciones más populares del calificativo ‘genio’. No sólo ha sido siempre un compositor, músico e intérprete brillantísimo, sino que además, quienes lo han tratado han destacado siempre su carácter imposible. Conocido (precisamente por ello) por su apodo ‘Men in Black’, sus rabietas, sus conflictos constantes con los miembros de sus diferentes grupos, e incluso sus deserciones en medio de conciertos, dejando a todo el mundo (público y banda) colgado, son legendarias.

Pero su genialidad musical ha quedado patente en el éxito arrollador de casi todos los proyectos que ha emprendido.

Deep Purple

Banda británica legendaria donde las haya. Reunió a 5 músicos con personalidades muy distintas pero con un talento indiscutible. Pioneros del hard rock, del heavy metal y del rock progresivo, tuvieron un éxito arrollador y firmaron una discografía mítica.

Se caracterizaban por ser unos maestros de la improvisación en sus conciertos, para satisfacer el ego de 5 músicos excepcionales. Blackmore firmó con ellos el que quizá sea el riff de guitarra más famoso de la historia, además de una canciones más populares de la historia de la música moderna: ‘Smoke On The Water’.

 

 

Otra canción mítica de la formación clásica de los Purple es ‘Highway Star’, en la que destaca el solo clasicista de Blackmore y un solo de teclado, inspirado en el barroquismo de Bach.

 

 

La tercera de las canciones imprescindibles de la época dorada de la banda es ‘Child in Time’, en la que el cantante Ian Gillan demuestra su impresionante talento como vocalista.

 

 

Años después, tras varios cambios en la formación de la banda (con incorporaciones tan sobresalientes como las de David Coverdale y Glenn Hughes) y descontento con el rumbo musical que estaba tomando el grupo, Ritchie Blackmore decide dejar la banda de su vida para emprender un nuevo (y exitoso) proyecto.

Rainbow

En 1975 se separa de Deep Purple, coge a todos los miembros (menos el guitarrista, obviamente) del grupo Elf, y monta un proyecto personal del que surgirá el disco ‘Ritchie Blackmore’s Rainbow’. La canción ‘Man on the Silver Mountain’ es su primer hit. La nueva banda será una de las precursora de la introducción del ocultismo y los temas fantásticos en el hard rock y en el heavy metal. Y servirá para que el mundo entero conozca a un cantante que daría mucho que hablar en los años venideros: el recientemente fallecido Ronnie James Dio.

 

 

En Rainbow, Blackmore siguió combinando su estilo neoclásico con el blues y el rock, creando momentos inolvidables como éste:

 

 

Vuelta a Deep Purple

Tras los habituales y numerosos cambios en la formación (entre los que se incluyó al brillante y extravagante Graham Bonnet) Ritchie decide volver a Deep Purple con el resto de la formación clásica de la banda en 1984 para grabar el recordado Perfect Strangers.

 

 

En Deep Purple continuó, a pesar de los problemas (sobre todo con Ian Gillan, con el que la lucha de egos fue siempre imposible), hasta 1993, en el que publicaron el celebrado disco The Battle Rages On, considerado uno de los mejores de la historia del grupo, por ellos mismos.

 

 

En 1995 Blackmore revive a Rainbow siendo el único componente original de la banda para editar el excelente disco titulado ‘Strangers in us All’, en el que una cantante llamada Candice Night intervino haciendo los coros.

Blackmore’s Night

Ritchie intimó más de la cuenta con Candice (acabó por convertirla en su esposa) y juntos decidieron compartir su pasión por la música medieval creando un nuevo grupo, Blackmore’s Night, de música folk renacentista. Y también con gran éxito.

 

 

Su primer álbum, ‘Shadow of the Moon’ fue un éxito inmediato, especialmente en Europa. En los álbumes siguientes, se observa una mayor presencia de elementos rockeros sin perder su esencia folk. El grupo actúa en diversas ferias y festivales renacentistas y medievales. Ritchie parece que ha encontrado la felicidad junto a su nueva mujer con el estilo clásico con el que empezó a tocar la guitarra.

 

 

Como conclusión, Ritchie Blackmore siempre me ha parecido un verdadero genio, porque es un formidable compositor, músico, intérprete; porque ha sido pionero en la introducción de la música clásica en el rock, porque su influencia (como guitarrista y compositor) ha sido inmensa; y porque ha tenido éxito en todos los proyectos que ha liderado, por muy diferentes, y aparentemente contradictorios que éstos fueran. Sin la ‘tutela’ de ayuda de nadie más que de él mismo y siguiendo su propio instinto.

P.D. ¿Os acordáis que os dije al principio que Ritchie Blackmore no era del todo ‘inimitable’? Pues efectivamente, en los 80’s apareció un formidable guitarrista sueco llamado Yngwie Malmsteen, que posteriormente tuvo un notable éxito, y que siempre ha vivido obsesionado con Ritchie. No sólo hizo suyo el estilo, la indumentaria, y hasta la Fender Stratocaster color mostaza que casi siempre utilizaba Blackmore, sino que también fusionó la música clásica con el heavy metal.

 

 

El problema que siempre ha tenido Yngwie es que nunca ha sido un compositor excelente, y que siempre ha vivido pensando que era la reencarnación viviente de Paganini. El sueco es un guitarrista excesivo, que casi siempre ha buscado por encima de todo su lucimiento personal, tratando de demostrarnos con cada tema que toca mejor y más rápido que nadie. Y Blackmore era otra cosa. Como diría Guardiola, “cuestión de feeling” 😉

“¿Por qué no tienes un iPhone?”

20/10/2011

Ya sé que puede parecer un poco provocador iniciar mi andadura bloguera con un tema que suele generar debates tan encendidos. Efectivamente, hablar de Apple (sobre todo tras la muerte de Steve Jobs) y tratar de explicar el porqué no tengo ni quiero comprarme su producto estrella, puede iniciar cruentas réplicas de fanboys furibundos dispuestos a defender, con uñas y dientes si fuera menester, a la compañía de la manzana. Pero nada más lejos de mi intención.

Para empezar, nunca he entendido a esa gente que defiende a una determinada compañía o un producto en concreto con una especie de fe ciega, como si les pagaran por ello. Y no sólo no les pagan, sino que además suelen cobrarles mucho por esos productos que tanto se afanan por defender. Pero ese es otro debate, quizá para otro día…

El único propósito de esta entrada consiste en intentar explicar, razonada y detalladamente, una pregunta que suelen hacerme con frecuencia tanto en la vida ‘real’ como en las distintas redes sociales, y que vendría a ser la siguiente: “¿por qué siendo un fan de la tecnología (un geek, vamos) no tienes un iPhone, siendo el móvil más exitoso y, al menos actualmente, la referencia del sector?”. Pues voy a intentar responder a esa pregunta.

Para empezar, quisiera aclarar que nunca he abominado de los productos de Apple. Suelo toquetearlos a menudo, porque tengo a muchos maqueros devotos en mi entorno más cercano. Y de hecho, me llegué a comprar un iPod Mini hace unos 5 años. Con esto quiero decir que respeto profundamente a quien quiera comprar los productos de la empresa de Cupertino, empresa de la que valoro muchísimas cosas, pero sobre todo el hecho de tomar decisiones muy arriesgadas que han acabado por cambiar el curso de la tecnología.

Hoy parece casi impensable entender que el lanzamiento de un producto como el iPhone (o el iPad) fuese algo arriesgado. Pero en su momento lo fue, y mucho. ¿Por qué? Pues porque, empezando por el iPhone, jugarse un presupuesto desorbitado y gran parte de la imagen de la compañía en un teléfono táctil, cuando la gente estaba tan acostumbrada a usar los (hoy denostados) punteros, no fue algo sencillo. Los resultados son por todos conocidos.

Y con el iPad pasó algo parecido. Aún recuerdo, el día después de la presentación de la famosa tableta, cientos de chistes, montajes fotográficos, etc. haciendo referencia a que el iPad no era más que un iPod… un poco más grande. Una vez más, los resultados dieron la razón a Apple, que ha acabado por cargarse casi completamente el (por aquel entonces) floreciente mercado de los netbooks (o mini ordenadores), que arrasaban en aquella época.

Pero el iPhone, producto estrella de la compañía tecnológica más importante del mundo, no satisface mis necesidades. Y voy a intentar explicaros el porqué, en una serie de puntos:

1. Los servicios de Google

Aplicaciones como Gmail, Youtube, Google Maps, Google Docs, Google Reader, Google Calendar, Google Earth, Google Sky Map (¡maravillosa aplicación!), etc., son estupendas. Y puesto que para mi son además (sobre todo algunas de ellas) absolutamente imprescindibles, qué mejor que usar Android, el S.O. de Google para dispositivos móviles, que dispone de las mejores (y en algunos casos de las únicas) aplicaciones para esos servicios.

2. No me gusta el software privativo

Puedo entender perfectamente que al usuario medio se la puede ‘soplar’ utilizar un software privativo o no (a corto plazo, porque a la larga puede tener efectos no deseables, como por ejemplo que la compañía en cuestión deje de dar soporte, o quiebre, y te quedes ‘colgado’ con tu producto o servicio, etc.). Pero la mayoría quiere un producto que dé los menos dolores de cabeza posibles, y ahí Apple cumple perfectamente su función. Te damos productos bonitos, robustos, pioneros en muchos casos, y además te decimos exactamente LA forma en la que puedes usarlos. Para sincronizar tu música y vídeos usarás iTunes, para reproducir vídeos NO podrás usar el VLC (por muy cojonudo que éste sea), para ver vídeos online utilizarás sólo Youtube (porque pensamos que el Flash es malo para ti), etc.

Por resumir, cuando me compro un gadget, por ejemplo, quiero trastearlo y utilizarlo como yo quiera, y no como la compañía que me lo vende quiere que lo haga.

Ya sé que hay una cierta polémica en cuanto al grado de ‘libertad’ de Android, pero, a pesar del lógico control que Google impone para que no sea un desmadre, siempre será más libre que iOS, que no lo es nada. Y además, me hace mucha gracia que los mismos que critican a Android por su elevada fragmentación y por su falta de control, sean los que acusen al sistema de Google de no ser suficientemente libre. Ver para creer…

3. La pantalla

La pantalla del iPhone 4 tiene 3,5”, frente a las 4” del Samsung Galaxy S, o frente a las 4,27” del Samsung Galaxy SII, sus dos rivales más directos. Es cierto que la resolución del iPhone es espectacular, y cualquiera que lo tenga en sus manos se dará cuenta enseguida, pero el tamaño de la pantalla, al menos para mi, sí importa. Y mucho. Bastante más que diferencia de resolución.

Me diréis que de 3,5” a 4” o a 4,27” no hay tanta diferencia, pero os digo que al tenerlos ambos  en la mano sí que se nota. Y bastante. En este vídeo podéis comprobar como, en la mano, la diferencia de pantalla entre uno y otro es más que notable:

Un smartphone se utiliza para mucho más que realizar llamadas (navegar por Internet, consultar las redes sociales, visionado de vídeos, etc.) para lo que, la dimensión de la pantalla se me antoja fundamental. Está claro que no puedes ir con un teléfono enorme en tus bolsillos, pero las dimensiones de los Samsung Galaxy me parecen perfectas. Son suficientemente grandes como para utilizarlos con comodidad (sin tener que hacer zooms constantes), y no resulta molesto llevarlos encima.

Pero es que además, el iPhone tiene un detalle que me resulta especialmente molesto, y que agrava aún más el menor tamaño de su pantalla. Como Jobs estaba obsesionado por la simplicidad de sus aparatos, quiso dotar a sus dispositivos móviles de un sólo botón central, con lo que para acceder a las diversas opciones de navegación (ir hacia atrás y consultar las opciones, fundamentalmente) tienes que hacerlo a través de la pantalla. Normalmente, en la parte superior de la pantalla de cada aplicación suelen aparecer unas opciones que puedes pulsar, para ir hacia atrás, hacia delante, editar, etc. que acaban sacrificando aún más el por sí reducido tamaño de la pantalla, como podéis ver en la siguiente imagen.

4. iOS y su ¿integración con Twitter?

 Soy un tuitero activo (@alefonca), y para mí, la integración de mi dispositivo móvil con Twitter es fundamental. Después de años en los que tuitear con iOS era poco menos que insufrible (copiar la URL, cerrar Safari, abrir el cliente de Twitter, pegar, escribir a mano el título de la noticia, acortar enlaces y enviar, casi nada…), en Android era cuestión de pulsar tres teclas.

Con la tan cacareada actualización a iOS 5, parecía que iban a acabarse los problemas. Al final, sólo existe esa ‘integración’ con Twitter si usas su cliente oficial o Tweetbot. Si por el contrario usas cualquier otro (en mi caso Hootsuite), tienes que volver al engorroso sistema de siempre.

En Android, desde el principio y con cualquier cliente, tuitear consiste en pulsar 3 teclas. Así de simple. Es tan sencillo que prefiero tuitear desde mi móvil que desde el PC, entre otras cosas porque su integración con Google Reader es fabulosa.

Y luego está Twicca, para mi el mejor cliente de Twitter que existe, para todas las plataformas y dispositivos. Y, de momento, es exclusivo para Android. La versión de escritorio de Tweetdeck es la única que a mi juicio se le acerca, con la ventaja de no tener que usar Adobe Air, y de poderlo llevar contigo en el bolsillo a todas partes.

5. Compartir es fácil (pero sólo en Android)

Directamente relacionado con el punto anterior. Y no, no se trata de ninguna novela de Agatha Christie… Compartir cualquier archivo (fotos, enlaces, canciones, etc.) en cualquier aplicación es sencillísimo en Android. Basta con darle a dos clicks. Tal cual. En iOS, sólo puedes compartir con una facilidad parecida con las aplicaciones que Apple quiere. Y no son muchas. Twitter (sólo el cliente oficial, recordemos) y Facebook, que yo sepa. Quizás se incorpore alguna más en el futuro, poco a poco, pero es que en Android las tienes TODAS desde siempre. Ni punto de comparación. Parece algo menor, pero en un uso diario y constante el ahorro de tiempo es bestial.

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Para compartir un archivo o un enlace en Android con CUALQUIER aplicación, sólo necesitas dos clicks.

6. La radio FM

Nunca he entendido la manía que Jobs y su equipo le ha tenido siempre a la radio. Si yo tengo un dispositivo móvil, como el iPod o el iPhone, lo lógico es que además de meter en ellos la música que me interesa, pueda escuchar la radio sin tener que utilizar la transferencia de datos. No sólo para evitar el gasto que lo anterior puede ocasionarnos, sino porque hay zonas que apenas tienen cobertura 3G pero en las que sí se oyen determinadas emisoras. Me parece increíble que sigan sin incluirla.

7. Uniformidad del producto

El modelo de negocio de Apple se basa en ofrecerte UN solo producto. Es verdad que, aproximadamente cada año, van saliendo nuevas versiones actualizadas de sus dispositivos móviles, pero sólo hay UN iPhone (el 3G, el 4, 4S, etc.), con unas determinadas características. Sólo existe una cierta variedad de precios (todos muy elevados) y de opciones en lo relativo a la memoria interna, que además te venden a precio de oro. Pero, ¿qué pasa si quieres disfrutar de iOS, pero no necesitas una cámara tan buena, o tanta potencia, o menos pantalla, o un teclado físico, etc.? Pues te aguantas. Es lo que hay, y no hay más. Un sólo producto para decenas de necesidades distintas.

8. Widgets

Uno de las principales carencias de iOS son los widgets, pequeñas aplicaciones visuales que nos permiten ahorrar mucho tiempo. Los hay de muchos tipos distintos: relojes, sobre el clima, sobre el funcionamiento del telefono, etc., pero todos ellos comparten algo en común, y es que son muy cómodos. Por ejemplo, si queremos escuchar una canción y tenemos un widget de música en la pantalla de inicio, no hace falta buscar el reproductor, abrirlo y poner play: con el widget, le damos a play y listo.

También son comodísimos los widgets que controlan el funcionamiento del teléfono. Con sólo pulsar una opción sobre el escritorio, podemos poner o quitar el Wifi, el Bluetooth, GPS, etc., sin tener que moverte hasta los ajustes, y navegar por sus múltiples opciones.

9. Almacenamiento externo

El Iphone posee unas capacidades de almacenamiento generalmente suficientes. Pero, ¿qué pasa si necesitamos más, o simplemente queremos visualizar los datos contenidos en él en otro teléfono inmediatamente? Pues te aguantas. Bueno, siempre existe la posibilidad de que te compres otro iPhone con más memoria…

No existen posibilidades de ampliación con tarjetas microSD, simplemente porque el señor Jobs decidió por ti (como en todo lo demás) que no las ibas a necesitar nunca.

10. Universo ROM

Al ser Android una plataforma de código abierto permite que cualquier persona pueda modificar el código y crear su propia ROM en lugar de tener que quedarse con la que versión del sistema operativo que viene con el teléfono. Las ROMs permiten personalizar el móvil a nuestro gusto: hacerlo más rápido, cambiar la interfaz, tener más opciones de configuración, incluir funciones, etc.

Además, si bien los usuarios del iPhone pueden personalizar sus pantallas de inicio mediante el dichoso jailbreak, no pueden personalizar su móvil al nivel de Android con los Home launchers personalizados, que permiten agregar todo tipo de características a las pantallas de inicio como diferentes tipos de accesos directos, gestos o incluso bajar el nivel de la configuración para que nuestro viejo móvil funcione mas rápidamente.

No digo que el iPhone sea un mal smartphone. Estaría chiflado (o sería muy ignorante) si afirmase algo así. Sólo digo que, a día de hoy, no está hecho para mí. Y no creo que tenga que pedir perdón cada vez que digo que tengo un Android 😉